La cocina es memoria, emoción, convivencia y descubrimiento. También es un entorno ideal para trabajar la autonomía, la integración social y el bienestar emocional. Bajo esta filosofía nace “Sopla que Quema”, un proyecto de la Fundación Cantabria Labs que impulsa talleres de cocina inclusivos para personas mayores y personas con discapacidad en el Centro de Formación y Empleo José Antonio Matji.
Este programa convierte la cocina en una herramienta educativa y terapéutica que favorece habilidades fundamentales para la vida diaria.
Cocinar para aprender, convivir y crecer
Cada taller es una experiencia sensorial y emocional. Los participantes sienten las texturas, descubren nuevos aromas y disfrutan del proceso de cocinar juntos.
Pero, sobre todo, encuentran un espacio donde cada uno avanza a su ritmo, en función de sus capacidades y su historia personal.
Los cursos de “Sopla que Quema” se estructuran para adaptarse a las necesidades de tres grupos clave:
- Talleres de cocina para personas mayores. Para los mayores, la cocina es un lugar de recuerdo, identidad y conexión. Por lo que estos talleres buscan fomentar la socialización, impulsar el intercambio de recetas y vivencias, ayudar al bienestar emocional, así como favorecer la participación activa en una actividad agradable y estimulante. La cocina se convierte en un punto de encuentro que combate la soledad y favorece un envejecimiento activo.
- Talleres para personas con discapacidad con mayor necesidad de apoyo. En este grupo, la cocina se transforma en un espacio sensorial y seguro. Las actividades están adaptadas para ver, disfrutar y participar. Un espacio creativo con una conexión emocional a través de la comida. El objetivo es que cada persona disfrute del proceso sin barreras.
- Talleres para personas con discapacidad autónomas. Aquí la cocina se presenta como una herramienta práctica para la vida diaria. Los participantes trabajan recetas sencillas y equilibradas, aprenden a planificar la compra y despensa, adquieren nociones para la organización del tiempo, al tiempo que ganan autonomía en tareas básicas del hogar. Se trata de un acompañamiento clave para reforzar la independencia y la seguridad en sí mismos.
La cocina convertida en un espacio para la inclusión
Los talleres se realizan en la cocina del Centro de Formación y Empleo José Antonio Matji, un entorno accesible y completamente equipado.
El proyecto cuenta con la colaboración de la Cofradía El Zapico, cuyos profesionales guían cada sesión desde el cariño, la creatividad y la experiencia culinaria. Este acompañamiento cercano es esencial para generar confianza y facilitar el aprendizaje.
Más allá de las recetas, “Sopla que Quema” trabaja valores esenciales como la cooperación y el trabajo en equipo, la paciencia y el esfuerzo, la concentración y la coordinación, la confianza y la motivación.
Cada plato terminado se celebra como un logro compartido, reforzando la autoestima y el bienestar personal.
Cada semana, la cocina del centro se llena de actividad: manos que cortan, voces que comentan la receta, aromas que inundan el espacio y sonrisas que celebran el resultado final.
Estas sesiones semanales de dos horas son una experiencia que transforma el día de quienes participan… y, poco a poco, también su relación con la cocina y con los demás.
Cocinar para transformar vidas
En la Fundación Cantabria Labs, creemos en el poder educativo, social y emocional de la cocina. Así, “Sopla que Quema” es una oportunidad para acompañar, descubrir, convivir y crecer.
Porque cocinar juntos puede cambiar rutinas, mejorar habilidades, reforzar la autonomía y, en muchos casos, transformar vidas.




